Para el 2025, la CDMB reportó que los contaminantes aéreos en el área metropolitana de Bucaramanga se posicionó la categoría “Buena” durante la mayor parte de los primeros trimestres del año.
Lo anterior resulta realmente significativo en contraste con el comportamiento observado en 2024, el cual había evidenciado un incremento considerable. Así lo reportó la CDMB, a partir de su Sistema de Vigilancia de la Calidad del Aire (SVCA), el cual mide y monitorea los contaminantes atmosféricos.
El PM2.5 es uno de los contaminantes analizados por la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga y representan unas partículas finas de materia con un diámetro de 2.52.5 micrómetros o menos, lo suficientemente pequeñas como para ser inhaladas profundamente en los pulmones y causar problemas de salud y que constituyen uno de los contaminantes más peligrosos para la salud humana.
Para el 2025, la Corporación reportó que este contaminante se ha mantenido en categoría “Buena” durante la mayor parte de los primeros trimestres del año, lo que resulta realmente significativo en contraste con el comportamiento observado en 2024.
Esta condición se debe a que los fenómenos meteorológicos como el fenómeno de El Niño, juegan un papel importante en los procesos de recolección y mitigación de la proliferación de partículas de material particulado ya que favoreció la acumulación de partículas en suspensión.
El PM10, así como el PM2.5 son las partículas contaminantes respirables más comunes y mortales que ingresan por el sistema respiratorio de la mayoría de los bumangueses. El PM10 se compone de partículas como hollín, residuos y polvo producto de la combustión, con un tamaño de 10 micras; esta cualidad le permite ingresar con facilidad a las vías respiratorias y provocar efectos secundarios como catarro, irritación y agravación de síntomas en personas con un sistema inmune vulnerable.
El PM2.5, es muy peligroso dado su tamaño aún más reducido, que fácilmente penetra profundamente en los pulmones e incluso, puede ingresar al torrente sanguíneo.
Una alerta temprana que puede salvar vidas
Ya desde el 2024, la Organización Mundial de la Salud (OMS), advirtió en su comunicado: Contaminación del aire ambiente (exterior) y salud, señalando que este contaminante aumenta el riesgo de bronquitis, asma, enfermedades cardiovasculares e incluso muerte prematura. Por su efecto en la salud y por estar directamente relacionado con actividades industriales urbanas y el aumento del tráfico vehicular en la ciudad, estos indicadores son fundamentales para evaluar y preveer la calidad del aire que respiramos.
Los datos oficiales muestran que el PM10 presentó un incremento entre 2023 y 2024. El promedio de la red pasó de 21.38 μg/m³ (Microgramos por metro cúbico) a 22.01 μg/m³, según los registros del Informe Trimestral Octubre–Diciembre 2024 de la CDMB.
Este informe concluye que las concentraciones de PM10 se mantuvieron dentro de sus valores permitidos según la normativa nacional.
Las estaciones ubicadas en Piedecuesta, el Club Unión y el Hospital Local del Norte reflejaron este aumento, mientras que en el punto de monitoreo ubicado en el Colegio Gaitán, se observó una disminución. Sin embargo, esta reducción se explica por la suspensión temporal del equipo medidor durante el mantenimiento programado para estos equipos, lo que impidió contar con registros continuos y oportunos.
Una explicación a por qué el 2024 presentó el mayor índice de material particulado fino, es el concepto de «lavado atmosférico» que consiste en la ausencia de lluvias que impiden la dispersión natural de las partículas contaminantes en la atmósfera.
Monitoreo y medición en el área metropolitana
El sistema de la CDMB, conformado por las estaciones Colegio Gaitán, Club Unión, Centro Cultural Daniel Mantilla de Piedecuesta y Hospital Local del Norte, opera con equipos altamente acreditados por el IDEAM. Esto ha permitido una recolección y documentación confiable de datos no solo sobre PM, sino también sobre Ozono (O₃), Dióxido de Nitrógeno (NO₂), Dióxido de Azufre (SO₂), humedad y otros factores ambientales esenciales para interpretar las variaciones en la calidad del aire.
Esta tecnología representa un avance significativo el área y ha garantizado la confiabilidad en el estudio de la dinámica urbana del territorio.
Es importante comprender los niveles y su impacto para reconocer qué acciones debemos asumir como ciudadanía ante este peligro inminente. La OMS, en 2021, advirtió que el PM2.5 se ha convertido en uno de los factores comunes en las problemáticas de salud respiratoria.
A su vez, investigadores de la Universidad de Santander, UDES, señalan que la exposición prolongada a este contaminante en poblaciones vulnerables aumenta la incidencia de bronquitis crónica. Ambos indicadores se regulan bajo la Resolución 2254 de 2017, que establece los límites máximos permitidos para proteger el bienestar de la población. Los informes del SVCA reflejan esta realidad.
Lo cierto es que, Bucaramanga ha vuelto a respirar sanamente después de un aumento en la contaminación asociado a actividades antrópicas y al crecimiento urbano, como reporta el ICA a fecha de 2025.
Sin embargo, persiste la incertidumbre sobre cuánto tiempo podremos mantener esta tendencia positiva, especialmente si no se fortalecen los hábitos ciudadanos y las políticas ambientales.




