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Violencia intrafamiliar y sexual, un fenómeno que no se detiene

Las instituciones locales han intensificado campañas de prevención, pero la denuncia sigue siendo una barrera.

Las cifras revelan que Bucaramanga continúa enfrentando uno de los retos sociales más urgentes de la región. Expertos en salud mental y datos oficiales explican la magnitud del problema.

En la ciudad bonita, la violencia intrafamiliar y sexual continúa siendo una de las problemáticas sociales más preocupantes. Según cifras recopiladas por Medicina Legal – Forensis, la ciudad cerró el 2024 con 1.284 casos de violencia intrafamiliar y 612 casos de violencia sexual, datos que confirman una tendencia sostenida durante los últimos años. Estas cifras no solo muestran la magnitud del problema, sino que también revelan que gran parte de las agresiones ocurren en el espacio que debería ser el más seguro: el hogar.

Durante el primer semestre del 2025 la situación no parece mejorar. Entre enero y junio, Bucaramanga ya registraba 708 casos de violencia intrafamiliar y 331 casos de violencia sexual, lo que proyecta un posible aumento si la tendencia continúa en los próximos meses. Para organizaciones sociales y entidades gubernamentales, esta es una señal de alerta sobre un fenómeno que, lejos de disminuir, se mantiene profundamente arraigado en las dinámicas familiares de la región.

Casos reportados de violencia intrafamiliar y violencia sexual en Bucaramanga (2024 vs. primer semestre de 2025)

Las víctimas más frecuentes siguen siendo mujeres, niñas y adolescentes, quienes enfrentan no solo las agresiones físicas o sexuales, sino también el impacto emocional prolongado que estas violencias generan. Expertos en salud mental explican que estos casos suelen estar asociados a factores como la presión económica dentro de los hogares, el desempleo, la sobrecarga emocional, los celos, el control de pareja, la dependencia emocional y, en muchos casos, la normalización histórica de conductas violentas.

Otro elemento clave es el subregistro. Muchas víctimas no denuncian debido al miedo, la dependencia económica o la presión familiar para guardar silencio. Esto implica que las cifras oficiales podrían representar solo una parte del problema real que vive Bucaramanga.

La violencia sexual también presenta un comportamiento alarmante. La mayoría de los casos registrados en la ciudad involucran agresores conocidos por la víctima, incluyendo familiares, vecinos o personas del entorno cercano. Esto refleja un patrón repetido en el país: los abusos ocurren más dentro del círculo de confianza que en espacios públicos.

Problemáticas con cifras alarmantes en Colombia.

La violencia intrafamiliar y sexual no se limita a cifras: cada caso representa una historia marcada por el dolor, el silencio y la resiliencia. Por ello, la intervención de especialistas, como la psicóloga entrevistada, y la visibilización de estos datos son fundamentales para generar conciencia, romper ciclos de violencia y promover entornos verdaderamente seguros.

Conceptos de violencia intrafamiliar, sexual y de género en Bucaramanga

Este informe invita a reflexionar sobre el papel de la comunidad, las instituciones y los entornos familiares en la construcción de una Bucaramanga donde las violencias no sean parte del día a día, sino una realidad que se enfrente con decisión y empatía.

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