«El cáncer ya me demostró que es compatible con mi cuerpo, entonces yo tengo que convivir con él, aprender a conocerlo, a entenderlo y a estar lista para batallar con él. Desde el momento en que uno dice ‘Gané’ empezaste a perder.» Fue lo que expresó la actriz al hablar sobre su batalla contra el cáncer y su libro «Conviviendo con Ackerman».
Melanie Nicolle Campbell Picón: Es una persona muy versátil. ¿Con cuál de todas las profesiones por las que ha pasado se siente más afín y por qué?
Martha Liliana Ruiz: Bueno, yo creo que yo nací me moriré siendo actriz, además que yo le debo a la actuación el reconocimiento del público y mi estabilidad económica, además de mi estabilidad laboral porque ha sido una carrera de 40 años. Pero disfruto muchísimo escribiendo, comencé escribiendo teatro, tengo no sé si cinco o seis comedias, y llegar a materializar el sueño de escribir un libro es algo para mí muy importante, más por el contenido del libro, que es un libro no llamemos de «autoayuda» porque es que hoy en día todo es de autoayuda, no.
Yo llamo que ese ese libro es un diario de lo que vive una persona cuando es diagnosticada con cáncer. Tristemente hoy en día son miles las personas que diagnostican con esta enfermedad y esto me llevó a hacer una investigación desde el punto de vista médico, desde el punto de vista emocional para llegar a la conclusión que el cáncer es como la mayoría de las enfermedades, es una enfermedad que la causan las emociones y la única manera de cuidarla es cuidando nuestras emociones.
MNCP: ¿Qué fue lo que le atrajo más a la lectura? ¿Por qué decidió contar su historia por medio de un libro?
MLR: Si te digo alguien que yo digo que para mí se llama Dios, fue el que me dijo un día cuando empecé con él para atravesar este camino, me despertaba todos los días a las 3:33 de la mañana y me decía: «Vaya al computador y narre su historia del día de hoy». Y el libro está contado prácticamente así como cada capítulo es un momento que viví dentro de la enfermedad y voy contando todo lo que pasaba cada día.
Yo me levantaba a la misma ahora todos los días a contar cómo había sido el día anterior, cómo eran los exámenes y cómo es ese proceso, y finalmente yo creo que es un libro de solidaridad con todas las personas que en algún momento han padecido esta enfermedad.
MNCP: ¿Cómo fue el shock? ¿Cómo cambio su vida desde antes de recibir el diagnóstico a después de recibirlo?
MLR: Bueno, toda mi vida yo he sido actriz, lo que soy, lo que tengo, todo es gracias a mi profesión de actriz. Y y cuando a uno le dicen: «Usted tiene cáncer de lengua.», yo en ese momento, bueno, ni me imaginaba, porque es que no es un proceso como de: «Oh, me voy a hacer un examen y me diagnostican esto.» No.
Mi proceso comenzó como en el año 2016, cuando encuentro una pequeña pequeña lesión en la lengua. Una lesión que muchos llamamos una plaquita: «¡Ay, tengo una plaquita en la lengua!» . Yo me ponía lo mismo que nos ponemos todos, que promueven ahí para que me pasara y no se me iba. Había pasado 2-3 semanas y la plaquita que era indolora no se iba.
Entonces decidí consultar al médico y me dice: «Vamos a tomar una biopsia». Ya uno cuando le dicen biopsia uno dice: «¡Ay, Dios! esto es como serio.» Me toma la biopsia, me manda el resultado, me dice: «Esto es una leucoplasia, es una lesión que por el momento es benigna, pero si se descuida y si se deja ahí, se puede volver premaligna y luego maligna, entonces vamos a retirarla», me la retiran en la totalidad y sigo mi vida normal, tranquila, la lesión se perdió, no pasó nada.
2 años después en el año 2017 me volvió a aparecer la lesión, pero como ya la conocía, me fui a seguir donde el médico me tomó biopsia, me la retiró y era una segunda leucoplasia. Me dijo: «Bueno, vamos a estar pendientes porque pues está saliendo como constantemente.» En el año 2020 llega la pandemia y estamos todos guardados y vuelve la lesión. Entonces lo llamo y le digo: «¿Qué vamos a hacer?» Me dice: «Yo no puedo hacer nada porque no puedo atenderte y menos con una lesión en la boca.» Con todo lo del COVID-19 y yo: «Pero, ¿qué?» Nos va a tocar esperar.
Y esperé todo el 2020 y empieza el 2021 y esa lesión que era chiquitica, casi como un grano de arroz, un día se convierte en una crispeta. O sea, yo me levanté, no podía hablar, algo que era indoloro se convierte en algo muy doloroso y cuando me la veo casi me desmayo.
Me tomé la foto, se la envié Entonces me dice: «Wow, esto está grave. Vamos a a mandarlo hay que hacer una patología, hay que retirar todo» y me manda donde un cirujano, esto todo me lo había visto el médico maxilofacial. Ahora me envían donde un cirujano de cabeza y cuello. Y este médico para mandarme a hacer esta biopsia nueva escribe cáncer de lengua, fue la primera vez que yo vi mi nombre relacionado con un cáncer de lengua, entonces el impacto fue terrible. Además ese día era como el día especial porque este cirujano de cabeza y cuello, lo busco yo a través de mi EPS.
Entonces, obviamente, como todos ¿ no? la cita es demoradísima. Le dije: «No, no, no, es que yo la necesito hoy, yo voy particular.» Entonces, llegamos al consultorio, mi esposo y yo. Que ya estábamos recién saliendo de pandemia, pero era complicadísimo también en todo, y llegamos y entonces: «No, pero no, no puede pagar con tarjeta, no puede ni con débito ni nada, solo efectivo.»
Me dice mi esposo: «Okay, voy a bajar a buscar el cajero y subo. Espérame aquí, ojalá que el médico no te llame.» Es como la ley de Murphy, es así, a los 5 minutos mi esposo había tomado el ascensor y me llaman.
Entonces yo en donde el médico y él me hablaba y me hablaba de cáncer, que iba a tener que quitarme un pedazo de la lengua y que estaba comprometida el habla y yo decía: «¿Este señor de qué me habla?», y yo estaba era aturdida de todo lo que me decía y pensaba: «¿Y mi esposo qué se hizo? Porque él tendría que estar acá» . Pues mientras esto pasaba, mi esposo bajó al cajero a sacar la plata y el cajero de la clínica estaba dañado.
Tuvo que caminar a un cajero que quedaba como a cinco cuadras, devolverse, y cuando él llega al consultorio, ya había pasado esto. Cuando un médico me dice: «Bueno, vamos a hacer todos los exámenes para ver cómo va a hacer la cirugía pero yo que los conozco, yo sé que eso es un cáncer de lengua», me lo soltó como un baltado de agua fría. .
Yo decía: «Me tengo que levantar de aquí», cuando el médico me dice: «Bueno, ya, eso es todo». Y yo iba a pararme y mis piernas no me daban, Yo temblaba, voy a sacar las fuerzas y voy a salir, voy a la sala de espera y decía: «Y ahora, ¿yo qué hago?», como que estoy procesando todo esto, y finalmente cuando llega mi esposo me dice: «¿Qué pasa?», le digo: «Vámonos al carro.» Entonces, me monto al carro y me pongo a llorar y le digo: «El médico cree que esto es un cáncer.» y él me dice: «No, no, de ninguna manera, no. Vamos a buscar otras opciones, vamos a ver».
Me voy a hacer yo la biopsia y todo el tiempo mi corazón me decía: «Ahí hay algo malo.» A los 5 días yo tenía razón en esta biopsia pasaban las semanas, pasó la primera semana, pasó la segunda, yo llamaba al médico y nos llevaron los resultados a junta médica y yo: «Esto no me gusta.» Y así fue, un día me llama, cuando él me decía: «Mira, no hay lío, aquí ya tengo los resultados, no pasa nada.» Después me vuelve a llamar y me dice, «Por favor, vente a mi consultorio.», y yo le dije a mi esposo, «Hay algo raro».
Mi esposo me decía: «No, no, no seas pesimista, es para decirte que no hay nada.» El día que llegué al consultorio, entonces se sienta y me dice: «Bueno, mira, hay dos tipos de cáncer, uno que es verrucoso, otro que es escamoso. Tú eres muy de buenas porque tienes cáncer, pero el menos agresivo» y yo pensaba: «Un cáncer así sea, pues en la punta de la uña es un cáncer». Sí. Así bien sencillo.
Además porque yo soy de una generación en la que hablar de cáncer era hablar de muerte, literal, entonces yo pensaba: «cáncer, eso significa que me voy a morir». Obvio, todos nos vamos a morir, pero estaba como en la cola, entonces fue durísimo porque después le dije a mi esposo y el responde : «pero bueno, nos fue bien» y yo lo quería matar porque yo decía: «Pero ¿Cómo que no fue bien? O sea, me dijeron que tengo cáncer».
Nadie lo puede ver. Y ahí empieza un proceso en el que uno queda desconectado de la realidad. Uno queda metido en su mundo, en su globo y nada de lo que pasaba en el planeta tierra me importaba. Yo solo pensaba en mi enfermedad y cómo iba a salir adelante porque yo en ese momento tenía una niña de 15 años. Yo decía: «Yo no puedo dejar sola a mi hija, yo no la quiero dejar sola».
Una niña necesita a su mamá y voy a hacer todo lo que posible para enfrentar la enfermedad y para ganarle la batalla y y bueno, creo que aquí voy. Esto fue en el año 2021 , durante todo ese proceso, yo me levantaba a escribir lo que sentía porque mucha gente te dice: «Pero tranquila». No, tú no puedes estar tranquila porque el cáncer es una enfermedad compleja, es una enfermedad agresiva, es una enfermedad que la juega sucio a veces. Conozco mucha gente, y tristemente en mi familia hay muchas personas que se han ido a causa de un cáncer.
Entonces, es una enfermedad egoísta, porque además solo importa lo que tú sientas y lo que tú crees. Hay un momento en donde tú dices: «Voy a desconectarlos a todos y que no opinen. Porque la única que puede decidir sobre mi vida soy yo»
MNCP:¿Y en algún momento recibiste críticas externas o comentarios de odio? ¿Cómo los alejabas?
MLR: Mira, en ese momento no. la gente es compleja, el corazón humano no deja a mí de sorprenderme porque así como hay gente tremendamente bondadosa, hay ángeles que le pone Dios en la vida -uno de esos es mi cirujano el Dr. Diego Ardila-, también hay gente que es mala que en todo este proceso donde uno está tan frágil, tan vulnerable me escribían como diciendo: «Oiga, usted se va a morir» «¿Usted para qué obliga a su marido a quedarse con una mujer enferma?»
Yo decía ¿Mi marido qué tiene que ver aquí? y él decía: «Oigan, yo no estoy en feria. Esto no es así.», o gente que decía: «Eso es castigo de mi Dios.» y yo decía: «Dios no castiga, por lo menos mi Dios no castiga». Esta es una enseñanza que me está poniendo Dios y tengo que entender qué es lo que yo debo aprender.
Sí, hay gente que cree que se cree con derecho a opinar y hay unos maravillosos y recibí cualquier cantidad de cadenas de oración que además creo que funcionaron a la maravilla. Encontré gente despiadada, pero los buenos son más y por el camino otros ángeles que conseguí se llaman Juan Manuel Correa y su esposa Carolina Ortega, que me hicieron saber que Dios existe. Bueno, siempre lo he sabido, pero me hicieron vivir el milagro del amor de Dios.

MNCP: Usted menciona que tuvo ese malestar en la lengua 3 veces ¿Eso le causó algún impedimento en el habla?
MLR: Claro, cuando yo fui donde el médico y me me dicen todo lo a lo que me voy a tener que someter entre las cosas estaba que me iban a amputar una parte de la lengua y me iban a hacer un colgajo. Un colgajo es que te quitan un pedazo de brazo, te quitan de ahí el nervio, la arteria y te reconstruyen la lengua. El brazo tiene que empezar una terapia para recuperarse y pues es un riesgo, porque a ver si sí pega o no el implante y me garantizaba medianamente hablar bien.
Pero cuando el médico me empieza a contar un poquito cómo es la reconstrucción, los riesgos, tener que enviarme a mí a cuidados intensivos, a hacerme probablemente traqueostomía, una alimentación primero al estómago, yo me aterré. Yo dije: «No, esto no es lo que yo quiero para mi vida.» y si no hay un 100% de de seguridad que todo va a funcionar -que obviamente en ninguna cirugía lo hay- yo prefiero quedarme hablando como Dios quiera, pero el problema es que yo todos los días cambiaba de opinión.
Unos días decía: «Yo me voy a hacer la reconstrucción.» Al día siguiente decía: «No, para nada, no me voy a someter a esto.» Y le pedí tanto a Dios y a la Virgen que ellos respondieron por mí y me dijeron: «No te hagas nada.» o sea «Sí, quítate el cáncer, pero no te reconstruyas».
La actriz describió como fue la conversación que tuvo con su médico al momento de decidir si quería hacerse la cirugía
Y Dios quiere que yo hable como hablo hoy sin haberme reconstruido la lengua, él me dio la posibilidad de con terapias, con mucho cuidado y con mucha dedicación volver a hablar y volver a actuar porque está próximo a estrenarse una serie que yo protagonizo en la que en ningún momento se habla de mi enfermedad. Actúo como como actuaba antes y eso me hace muy feliz.
Volver a la a la normalidad, aunque yo nunca voy a volver a la normalidad porque bueno, al faltarme un pedazo de la lengua obviamente yo no oigo igual. Yo oigo por es por el oído derecho que es por el que no oigo de manera estéreo, sino monofónicamente. Pero no importa, el otro está perfecto y lo entiendo todo bien.
Me cuesta a veces, cuando hablo muy rápido, también pasar saliva. Es que uno no se imagina todo lo que hace la lengua. Pasar, saliva y hablar a veces también es complejo, por eso muchas veces me toca tomar un tiempo, pasar la saliva, pero cuando me emociono y me encarreto, pues se me olvida. Y bueno, también mi vida depende de la manera en que yo haga los controles.
Yo periódicamente tengo que hacerme controles porque ya era una lesión que repetía y repetía, entonces, cada tres, cada 4 meses tengo que hacer control.
Si aparece alguna lesión, tengo que comunicarme con el teléfono rojo con mi cirujano y decirle: «Me salió una lesión, que mira, la manda fotos, me tengo que tomar fotos.» Por fortuna, estoy libre en este momento y bueno, aquí quiero seguir y y estoy muy feliz con mi salud de este momento.
MNCP: Al momento de publicar el libro ¿por qué sintió que fue importante compartir su historia?¿Con quién sintió que usted iba a conectar?
MLR: Yo creo que muchas veces uno no se imagina la cantidad de personas que están padeciendo lo mismo que parece uno. Yo el cáncer de lengua lo oí nombrar por primera la vez, cuando yo lo tuve, yo dije: «Pero cáncer de lengua, estoy rarísimo.» A mí me empieza a escribir una cantidad de personas a decirme: «Yo tuve cáncer de lengua, yo tengo cáncer de lengua, me salió una lesión, me van a tener que operar.» Y yo decía: «Usted no está solo, lo que a usted le está pasando también me pasó a mí y aquí estoy.» Mucha gente le dice a uno: «Es que usted no va a volver a hablar.» Y yo confío en Dios, yo estoy hablando, usted me está entendiendo, no se tiene que esforzar mucho en entender.
Y creí que que esa gente necesitaba un apoyo y una mano que a mí me la dio también una persona que que perdió la lucha, mi amiga Paola. Entonces quise como ayudar a mucha gente en ese momento y decirle: «¡Hey, aquí estoy!» Y lo lo bonito de mis libros que el libro se comercializó inicialmente, pero el libro yo se lo hago llegar a todas las personas que tengan cáncer sin ningún costo. Yo digo: «Este libro tiene una misión más grande que que ganar unos honorarios por algo, ¿no?» Si yo estoy y si yo tuve la posibilidad de escribirlo y de publicarlo es porque hay gente que lo está necesitando y puede ser ese soporte, ese bastoncito en este momento difícil de subir.
MNCP: Este libro también puede ayudar a las personas a cerrar su ciclo, ¿no?
MLR: Total, porque lo importante es entender, yo creo que cada cáncer tiene un nombre y es un dolor que uno ha tenido en la vida. Entonces, identificarlo, sanar el corazón.
MNCP: ¿por qué decidió que el título fuera conviviendo con Ackerman?
MLR: Porque mira, las personas que pierden la batalla contra esa enfermedad es porque se creen vencedores. Dicen, «Ah, yo tuve cáncer.» No. Sí, o sea, en este momento no hay células cancerígenas, pero el cáncer ya me demostró que es compatible con mi cuerpo, entonces yo tengo que convivir con él, aprender a conocerlo, a entenderlo y a estar lista para batallar con él.
Entonces, en el momento en que uno dice: «Gané, empezaste a perder.» Hay que convivir con él, entenderlo y y nunca darse por vencido, porque los los vencedores son los que van a perder.
MNCP: ¿Qué parte del libro siente usted que conectará más con las personas?
MLR: Yo creo que todo. Yo el libro lo escribo como si estuviera contándole a una amiga tomando café una tarde lo que pasó, entonces voy contando todo todo incluso hay partes que ahora ni me acuerdo, pero sé que son graciosas, porque mi compañera de cuarto era un personaje único. Entonces, todo lo que fue una noche con ella y ver cómo cómo cada persona maneja un mundo diferente.
O sea, yo en ese momento solo escuchaba y escuchaba lo que ella decía y solo pensaba: «Wow, ¿cómo la gente pueden tratar de manipular a otros de esta manera?». Y cuando llegó a esa parte dijo: «Es de reírse.» Como hay partes donde también lloro porque hay momentos que fueron muy difíciles, sobre todo esos momentos en los que yo no sabía para dónde coger, yo no sabía si era blanco o negro.
Y pedí ayuda pero la mejor ayuda llegó de arriba, que fue el que aclaró mi mente.
MNCP: Al momento de publicarlo y editarlo, ¿tuvo que revivir algún momento difícil?
MLR: Al momento de ya publicarlo ya lo tenía escrito, yo ya había escrito esto, era como un diario.
Era un diario en realidad de lo que pasaba, entonces cuando cuando veo la opción de publicar digo: «Eh, ah, pero ¿y lo vas a escribir?» No, yo ya vengo escribiendo, lo que falta es cerrar ciertas cosas, organizar un poco los capítulos y ya. Y yo creo que que la gente ayudó a que saliera publicado y bueno, el Ebook es el que tiene y el que cumple con la meta de lo que yo quería, que era ser una mano para las personas que en ese momento no tenían de dónde agarrarse.
MNCP: ¿ Y hay alguna persona que le haya hablado directamente a usted? ¿Que haya leído el libro y le haya enviado algún mensaje?
MLR: Demasiadas personas, porque es que se volvió una enfermedad tan común que me duele y a esas personas les digo: «Bueno, antes que nada las voy a contactar con mi médico, que es un ángel de la guarda y él está ahí y da segundos conceptos sobre esta enfermedad a muchos pacientes.» Y también les mando el libro, les digo: «Vea, usted no está solo, yo sé lo que usted está sintiendo, yo sé lo que usted está pasando, pero hay un Dios que que es el que todo lo dispone y confíe.»
Entonces, mi libro es como confíe que para Dios no hay ningún imposible
MNCP: Dicen que los libros llegan como al lector el momento en el que más lo necesitan. ¿Qué opina usted sobre eso?
MLR: Yo creo que sí.
Yo creo que en los últimos años me he dedicado a eso a el «Oiga, deme su correo, le voy a mandar el ebook» para que lo pueda leer, para que lo pueda compartir con alguien, porque qué rico poder uno extender una mano sin pretender nada, simplemente sé lo que le está doliendo, le presto acá mi hombro para que llore un ratico y lo hacen a través del libro.
MNCP: ¿Y volvería usted a escribir otro libro? y de ser ¿así sobre sobre qué tema?
MLR: Ay, me encantaría una novela, tengo muchas novelas planeadas y espero pronto poder contar narrar. Sí, tengo muchas historias en la cabeza.
Igual ya algunas las tengo en papel y quisiera llegar a publicarlas. O si no, pues alguna novela que la novela finalmente son historias donde hay amor y desamor y de eso se trata todo en la vida.
MNCP: Después de todo lo vivido, ¿qué significa la palabra resiliencia?
MLR: A ver, significa creer, creer que uno tiene una misión aquí y la misión solo se cumple el día que Dios lo quiere, o sea, no hay un día antes ni un día después, no.
Y yo sentía que mi misión era esa, tenía que venir a aprender algo, aprender y a servir. «Servir» era la palabra que que me faltaba en la vida y creo que de alguna manera he podido servir y he podido ayudar.
MNCP: ¿Qué le diría usted a su «yo» del pasado? A esa «Yo» que estaba asustada al momento de recibir la noticia que tenía cáncer
MLR: Mi vida era una antes, y esa Marta Liliana creo que que se quedó ahí y murió con el cáncer. La Marta Liliana de ahora tiene que pensar en ella, en vivir, en disfrutar la vida porque la vida es solo una.
Y ya cuando uno ha visto que puede ser tan efímera, empieza a valorar cada minuto. Ahora me puedo dedicar tiempo a mí, puedo dedicar tiempo a mirar atardeceres, amaneceres, a salir a caminar, a no hacer nada. A pensar en mí, porque antes yo vivía en función de mi trabajo, ahora mi trabajo vive en función mía, ha cambiado un poquito. Sigo siendo actriz, obviamente, y seré actriz hasta el último día de mi vida, hago series pero cuando yo quiero y la serie que me gusta, no para sobrevivir, yo así escribo mucho, ahorita estoy planeando hacer una miniserie y una serie.
También tomo fotos, soy fotógrafa aérea, tengo una empresa aquí en Estados Unidos y me dedico a a disfrutar, a vivir, a pensar que si un día amanezco con ganas de ir al mar, no tengo porqué no ir, porque puede llegar a ser mi único día, mi último día. Y quiero disfrutar de la vida, eso es lo mejor.
Yo tenía siempre las cosas a un lado esperando el día ideal para eso, no. El día ideal es hoy porque tenemos vida, no sabemos si mañana vivamos. Entonces todos los gustos déselos hoy y vivan hoy como si fuera el último día de la vida, a disfrutar del presente que es lo único que tenemos.
MNCP: ¿Qué consejo le daría usted a una persona que también se esté afrontando una situación difícil en su vida o pues a una enfermedad también?
MLR: El primer consejo sería que le ponga nombre a esa enfermedad.
Normalmente tienen nombres de hermanos que se fueron de cosas que nos disgustaron, de disgustos con alguien, peleas, tristezas. Entonces, póngale nombre y sane el alma que el cuerpo se va a sanar de alguna manera después de entender qué era lo que le ocasionaba ese dolor.




