La llegada de la Semana Santa en el entorno universitario es vista por muchos como un oasis en medio del desierto de parciales y talleres. Para los universitarios locales, estos días representan un espacio que va más allá de las tradiciones religiosas, el turismo o el simple descanso; se trata de recuperar el bienestar personal perdido por la vida académica.

A pesar de que cuando se piensa en Semana Santa vienen imágenes de procesiones, misas y rezos a la cabeza, la realidad para muchos jóvenes es la de saldar una deuda con su propio cuerpo. David Anaya, estudiante de Ingeniería de Sistemas UIS, asegura que su prioridad principal fue dormir las ocho horas completas, algo que la carga habitual de entregas y códigos le impide con frecuencia.
Mas esta necesidad de desconexión y relajo más allá de las tradiciones no es un caso aislado; es una realidad que responde al agotamiento acumulado. Según el último boletín de la Red de Bienestar Universitario de la Asociación Colombiana de Universidades (ASCUN), estos periodos de pausa son vitales para reducir los niveles de cortisol y prevenir el agotamiento crónico, permitiendo que el alumno regrese con mayor capacidad cognitiva a la recta final del calendario.

Ese equilibrio entre el trabajo y la recuperación, manteniendo al día las responsabilidades, es lo que se puede evidenciar en Valentina Pérez. A pesar de ser también estudiante de ingeniería y dedicar tiempo a los videojuegos, la musica y las salidas, ella no dejó de lado sus compromisos académicos. Para Pérez, la semana fue una oportunidad para adelantar su trabajo de grado y así aliviar un poco la presión de esta importante entrega.
Sin embargo, el panorama cambia para quienes la naturaleza de sus carreras les pide una presencia mental constante. Para Silvia Plata, estudiante de derecho, la semana no fue una desconexión total, sino un estudio algo más tranquilo. La futura abogada explica que, por la densidad de los procesos que debe analizar, no puede darse el lujo de perder el hilo tomándose una larga pausa, aunque logró encontrar momentos de paz acompañando a su familia a algunas actividades religiosas.
Este fenómeno de “descanso activo”, donde se trabaja, pero con una intensidad menor, se ve reflejado en los estudios de salud mental de la Universidad de los Andes, donde se evidencia que los jóvenes colombianos tienden a utilizar estos tiempos de receso para recargar su batería y volver a clases con mejores capacidades. Esta dinámica transforma este periodo religioso en un mosaico de actividades donde, ya sea entre consolas, códigos legales o templos, el objetivo final es el mismo: sobrevivir con éxito a lo que queda del periodo académico.



